Lo más importante no es que el niño aprenda un número determinado de palabras nuevas cada día si no que sienta emoción por aprender y participar en las actividades.Se respeta la voluntad del niño por realizar o no una actividad. No se les obliga a realizar una actividad ya que realmente solo aprenden y retienen información cuando están motivados y sienten interés por lo que están haciendo.
Cada niño tiene su ritmo de aprendizaje y habilidades personales que le distinguen
de sus compañeros. Para poder comprender las singularidades de cada niño solo formamos grupos pequeños de máximo 5 niños por clase. Esto permite que se establezca un vínculo valioso entre educador - niño y que el grupo cohesioné mejor. Así los niños llegan ilusionados a clase y con ganas de aprender.
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